La casa de mis padres es un lugar con bonitos rincones, como este que os muestro a continuación. Un cuarto de baño que medio se cae a pedazos pero que goza de una luz vibrante y de una ventana muy retro que me cautivó desde el primer día que la vi, aquí mi hermana quedaba perfecta y, bajo la divertida improvisación, decidimos disparar mientras se colaban en el baño todos y cada uno de los miembros de mi familia a lavarse los dientes, secarse el pelo o depilarse las cejas :)
26/12/2011
MICROCASTLE
Estas fotografías las he tomado en mi último viaje a Cuevas del Valle, el pueblecito donde viven mis padres y al que he acudido para festejar la nochebuena. Esta es una de las pocas ocasiones en las que puedo disfrutar de mi familia al completo y aproveché para tomar unos retratos de mi hermana mayor, Amara.
La casa de mis padres es un lugar con bonitos rincones, como este que os muestro a continuación. Un cuarto de baño que medio se cae a pedazos pero que goza de una luz vibrante y de una ventana muy retro que me cautivó desde el primer día que la vi, aquí mi hermana quedaba perfecta y, bajo la divertida improvisación, decidimos disparar mientras se colaban en el baño todos y cada uno de los miembros de mi familia a lavarse los dientes, secarse el pelo o depilarse las cejas :)
Si quieres ver la serie completa puedes hacerlo aquí: www.rociomontoya.com
La casa de mis padres es un lugar con bonitos rincones, como este que os muestro a continuación. Un cuarto de baño que medio se cae a pedazos pero que goza de una luz vibrante y de una ventana muy retro que me cautivó desde el primer día que la vi, aquí mi hermana quedaba perfecta y, bajo la divertida improvisación, decidimos disparar mientras se colaban en el baño todos y cada uno de los miembros de mi familia a lavarse los dientes, secarse el pelo o depilarse las cejas :)
DOZE Magazine/Issue*8 NAIVE
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S E R E
A veces cuesta darse cuenta de tantas cosas... Como si nos cubriera una especie de velo negro que no nos permite vislumbrar las verdad de cada experiencia. Sentimos el cosquilleo de algo que araña suavemente nuestras manos y pensamos que quizás sea un pedazo de algo que nos encanta, cuando realmente se trata de una masa negra y viscosa que pretende colarse entre cada poro para teñirlo de desesperanza.
Si algo he aprendido con el paso del tiempo es que la vida hay que musicalizarla, y si puede ser al son de swing y trompetas, cada mañana despertarás con un ánimo de color escarlata que agudizará tus sentidos para disfrutar de cada minuto que pasa. ¿Por qué tendemos a rebuscar entre los escombros de la infelicidad? Pues no lo sé... pero ahora busco otra clase de pequeñas piezas animadas para ir completando mi rompecabezas.
Esta fue una mañana extraña, fría y muy gris. Pero me ayudó a comprender algunas cosas. Me enseñó a revertir mis memorias sobre el gélido paso del tiempo, y creo que me servirá, sí.
Esta fotografía pertenece S E R E, una de mis últimas series de fotografías. Si quieres ver el resto de imágenes puedes hacerlo pinchando en el enlace a mi web :)
23/12/2011
DEEP HOLE [O la habitante de la madriguera...]
"Érase una vez un abrupto sendero, un pasadizo perdido entre las malas hierbas que han crecido durante el otoño, un otoño descolorido y exprimido que ha sido regado con las lágrimas de una única habitante, la habitante de la madriguera. La hojarasca araña sus muslos y sus muñecas que, como porcelana, se dejan caer sobre el suelo cuando intenta exhalar el aire aglutinado entre las ramas. Cae la tarde y, con ella, sus recuerdos se dilatan y bombean con fuerza cada fragmento de su cerebro. Porque piensa y le duele, porque llora y le duele, porque se siente extraña y le duele.
En su corazón se han cerrado las persianas y ahora habita una oscuridad aplastante. El espacio es como un laberinto interminable que siempre la conduce al mismo agujero de silencio. Las cadenas son invisibles pero se fortalecen con cada paso, porque sus labios, en un continuo aspaviento malhumorado, han teñido sus poros de un carmín oscuro y denso. Sus pupilas se han encendido con la brutalidad de una eterna espera y, sin decir palabra, unos dientes de leche chirrían entre bocanadas de aire seco. Hoy no escucha ni siente el tacto de las cosas, hoy busca un camino entre las nubes desenfocadas que vislumbra cuando alza la vista hacia el techo de su madriguera. Los topos y las ardillas emigraron al contemplar sus facciones, desencajadas y rasgadas. Abre la boca, grita y no hay nadie.
La mesita de madera estaba dispuesta. El líquido de una tetera humeante recién preparada y el aroma a pasteles de ciruelas dulcificaron la atmósfera por unos instantes. ¿Dónde están los niños? -piensa-.
Su vestido de seda fina ha sido reemplazado por la desnudez inocua de sus pechos y, como un gato, se limpia y se relame. Busca con la mirada manos rollizas y mejillas sonrosadas. Aguarda brevemente y los nervios se agarran a la boca de su microscópico estómago. ¿Dónde están los niños? Los niños no vendrán, habitante de la madriguera, los niños no vendrán..."
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